Para entenderlo
Por qué la caja sufre en la provincia
Subir una cuesta pronunciada con el coche cargado, bajar de la Sierra reteniendo en marchas cortas o pasar media hora en la circunvalación a la hora punta son tres situaciones que cargan la caja de forma distinta. En las automáticas, además, el calor del verano hace trabajar el aceite a temperaturas altas durante mucho rato.
Causas → comprobaciones → decisión
Rasca al entrar segunda o tercera. Sincronizador gastado. Comprobamos el aceite y el embrague; si el embrague no corta bien, la caja rasca sin estar rota.
Zumbido constante que cambia con la velocidad. Rodamientos. Distinguimos en prueba si suena en carga o en retención.
Tirones o golpes en automáticas. Leemos la centralita de la caja: muchas veces el aceite degradado o una adaptación perdida son la causa. Cambio de aceite con el procedimiento del fabricante y nueva adaptación.
Restos metálicos o marchas que se salen. Hay que abrirla. Te explicamos si compensa reparar la pieza o montar una caja reconstruida.
Cajas de doble embrague
Tienen sus propios embragues y su propio aprendizaje. En coches con muchas cuestas y maniobras se nota antes el desgaste. Leemos sus valores para saber cuánta vida les queda.
Si el problema aparece al soltar el pedal, revisa el embrague. Si el ruido viene de una rueda al girar, puede ser la junta del palier o el diferencial.