Para entenderlo

Un motor de Granada tiene una vida exigente para el aceite: arranques en frío en invierno, veranos muy calurosos, cuestas en la ciudad y puertos fuera de ella. El aceite es lo que protege todo eso, y no cualquiera sirve.

La homologación manda

La viscosidad (5W30, 0W20…) indica cómo fluye en frío y en caliente; la homologación del fabricante indica qué aditivos lleva. Los diésel con filtro de partículas necesitan aceites bajos en cenizas; muchos gasolina modernos tienen normas propias. Con la matrícula sabemos cuál pide tu motor.

Errores frecuentes

  1. Elegir solo por viscosidad. Dos aceites 5W30 pueden ser incompatibles con el mismo motor.
  2. Estirar el cambio porque «se usa poco». Los trayectos cortos son los que más condensación y combustible meten en el cárter.
  3. Rellenar con lo que haya. Mezclar aceites de normas distintas reduce la protección.
  4. Olvidar el filtro de habitáculo. En primavera y verano, con polvo y polen, se satura y la ventilación pierde fuerza.

Cuándo volver

Si haces sobre todo viajes por autovía, el intervalo del fabricante suele bastar. Si haces ciudad, cuestas y trayectos cortos, o subes con frecuencia a la Sierra, te propondremos no apurarlo.

El cambio de aceite va incluido en la revisión. En motores turbo, un aceite al día es la mejor protección para el turbo.