Para entenderlo

Cuestas y embragues

En Granada hay barrios donde casi no existe una calle llana. Salir en pendiente desde un semáforo, subir marcha atrás a un garaje o maniobrar en una cuesta estrecha obliga a jugar con el embrague a medio recorrido. Cada una de esas maniobras hace patinar el disco y lo desgasta. Por eso aquí es normal ver embragues gastados con menos kilómetros que en otras ciudades.

Disco, maza, collarín y volante

Un embrague es un conjunto. El disco se gasta; la maza pierde presión; el collarín, que empuja la maza, se desgasta y hace ruido. Se cambian juntos porque el trabajo de desmontar la caja es el mismo.

El volante bimasa es caso aparte. Lo medimos al desmontar:

  • Dentro de tolerancia: se queda.
  • Al límite o con ruido: se cambia en la misma operación.

Señal de que viene el cambio

Si subiendo una cuesta en tercera pisas y el motor sube de vueltas sin que el coche acelere, el disco patina. Si el pedal coge muy arriba, el disco está al final. Si huele a quemado tras aparcar en pendiente, has forzado el embrague.

Para que dure más

Freno de mano en las salidas en cuesta, no llevar el pie apoyado en el pedal y no mantener el coche parado en pendiente con el embrague. Si se acerca la distribución, valora hacerla cerca en el tiempo; y si notas ruidos de la caja, revisa la caja de cambios.