Guía completa
Un líquido que casi nadie revisa hasta que da problemas
El refrigerante se cambia en el concesionario cuando el coche es nuevo y después, con demasiada frecuencia, pasan 150.000-200.000 km sin que nadie vuelva a mirarlo. El problema es que pierde propiedades con el tiempo: se degrada su capacidad anticorrosiva, deja de proteger igual el radiador, la bomba de agua o el intercambiador de aceite, y esas son piezas que salen caras de reparar.
No hay un solo tipo de anticongelante
Cada fabricante especifica el suyo, y no son intercambiables sin más:
- G12, G12+, G12++, G13 (rosa, morado): grupo VAG — Volkswagen, Audi, Seat, Skoda, Cupra.
- OAT azul: Toyota, Mazda y algunos modelos de Honda.
- HOAT amarillo: Ford y varios modelos de fabricantes americanos.
- OAT verde: Hyundai y Kia.
- Fórmulas específicas PSA: Peugeot, Citroën y el resto del grupo Stellantis.
Mezclar tipos distintos no es un detalle menor: las reacciones químicas entre familias diferentes precipitan partículas que acaban obstruyendo el radiador.
Cómo confirmamos cuál toca
El manual del vehículo lo especifica con exactitud, y muchos fabricantes lo indican también en una etiqueta pegada en el propio depósito de expansión. El color del líquido puede orientar, pero no es una garantía por sí solo. Si el coche es de segunda mano y no hay forma de confirmarlo con seguridad, la opción más prudente es hacer un purgado completo y rellenar desde cero con el tipo correcto según el VIN.
Cambio simple o purgado completo
El cambio simple (50-80 €) vacía el depósito y el radiador y rellena con líquido nuevo; queda una mezcla aproximada de 70% nuevo y 30% del que permanecía en el motor, suficiente si se hace cada 4-5 años sin saltarse ningún intervalo. El purgado completo (80-130 €) vacía también el bloque motor y es la opción recomendable si nunca se ha hecho antes, si se cambia de tipo de refrigerante o si el sistema muestra signos de contaminación.
Qué señales no conviene pasar por alto
Un testigo de temperatura que se enciende puede ser simplemente nivel bajo, o un termostato atascado — en cualquier caso, mejor parar y revisar antes de seguir. Una mancha bajo el coche indica una fuga externa localizable. Lo más delicado es cuando el depósito baja de nivel sin que aparezca ninguna mancha: ahí conviene descartar una fuga interna con un diagnóstico específico antes de que el problema vaya a más.