Para entenderlo

Los amortiguadores no se rompen de golpe: pierden eficacia poco a poco y uno se acostumbra. La prueba que los delata en Granada es una carretera de curvas: la subida a Pradollano, las carreteras de la Alpujarra o la bajada hacia la costa. Si el coche se balancea más que antes o tarda en asentarse tras una curva, es hora de mirarlos.

Lista de comprobaciones

  1. Rebote: empujamos cada esquina y vemos cuántas veces oscila.
  2. Fugas: un amortiguador con aceite por fuera está roto por dentro.
  3. Copelas: en los delanteros hacen ruido al girar cuando se gastan.
  4. Topes y guardapolvos: si están rotos, el vástago se daña.
  5. Neumáticos: un desgaste en manchas delata amortiguación cansada.

Por qué importa

Un amortiguador gastado alarga la frenada, sobre todo en firme irregular, y hace que el coche pierda apoyo en curva. Con el coche cargado para un viaje, el efecto es mayor.

El cambio

Siempre por ejes, para que el coche se comporte igual a ambos lados. Si las copelas o los topes están mal, se cambian con el amortiguador desmontado. Después alineamos.

Si el ruido es un golpe seco más que un rebote, puede ser otra pieza de la suspensión. Revisa también la dirección si el volante tiene juego.

Señal en los neumáticos

Cuando revisamos las ruedas en una revisión, a veces el primer aviso de amortiguadores cansados está en la banda de rodadura: zonas gastadas en forma de manchas. Si lo vemos, te lo comentamos aunque hayas venido por otra cosa.