Para entenderlo

La válvula EGR devuelve una parte de los gases de escape a la admisión para bajar la temperatura de la combustión y los óxidos de nitrógeno. Esos gases llevan hollín. En un diésel que se mueve sobre todo por la ciudad, sube y baja cuestas a pocas vueltas y no termina de calentar en invierno, el hollín se mezcla con vapores de aceite y forma una costra que acaba atascando la válvula.

Lo que se nota

  • Tirones al acelerar suave, sobre todo en tercera o cuarta.
  • Humo negro al pisar.
  • Ralentí irregular o motor que se cala.
  • Testigo de motor con códigos de caudal de EGR.

Cómo decidimos

Con el equipo de diagnosis comparamos la apertura que pide la centralita con la que tiene la válvula. Si la válvula llega a su posición y solo está sucia, la limpiamos. Si el actuador no responde, limpiar no sirve: hay que cambiarla. Si el colector de admisión está obstruido, se limpia también, o el problema sigue.

Lo que no hacemos

Anular la EGR con una chapa o por software es ilegal y deja el coche fuera de su homologación. No lo hacemos.

Para que tarde más

Un trayecto por autovía de vez en cuando, como un viaje por la A-92 o la circunvalación a ritmo constante, ayuda a que el motor trabaje caliente. Si además tienes avisos del filtro, mira la ficha de filtro de partículas.