Para entenderlo

Un filtro de partículas no se «estropea» de un día para otro. Se va llenando de hollín y, cada cierto tiempo, lo quema subiendo la temperatura del escape. Para hacerlo necesita varios minutos de motor caliente y a ritmo estable. En una ciudad como Granada, con muchos trayectos cortos y cuestas, ese momento a veces no llega nunca.

Causas que encontramos

  • Uso urbano puro: el coche nunca termina una regeneración.
  • Sensor de presión diferencial: si lee mal, el coche cree que el filtro está más lleno o más vacío de lo que está.
  • EGR que no cierra: manda más hollín al escape.
  • Inyector que gotea: ensucia el filtro mucho más rápido.
  • Termostato abierto: el motor no llega a temperatura en invierno.

Limpiar el filtro sin corregir la causa solo lo deja bien unas semanas.

Regenerar, limpiar o cambiar

Si la carga lo permite, hacemos una regeneración forzada con el equipo de diagnosis, controlando las temperaturas. Si hay demasiado hollín o la ceniza ha llenado el filtro, toca limpiarlo desmontado. Solo si está agrietado o fundido se sustituye.

Para que dure

  • Un trayecto de autovía de vez en cuando, sin parar el motor en mitad de una regeneración.
  • Aceite bajo en cenizas, con la norma del fabricante.
  • Atender pronto cualquier fallo de la EGR o de la sonda lambda.